Fractura de muñeca en adultos mayores: cómo recuperarse

Fractura de muñeca en adultos mayores: cómo acompañamos la recuperación paso a paso

Cuando María llegó al consultorio, lo hizo con una mezcla de dolor, miedo y frustración. Tiene 70 años, es activa, camina todos los días, pero una caída en la vereda cambió su rutina de golpe. La muñeca izquierda estaba hinchada, sensible, y no podía sostener ni una taza de té. La radiografía confirmó lo que sospechábamos: una fractura distal de radio con desplazamiento mínimo.

Este tipo de lesiones son frecuentes en personas con osteoporosis, sobre todo tras caídas de baja energía. Afortunadamente, con el tratamiento y la rehabilitación adecuada, María pudo recuperar su funcionalidad. Hoy quiero contarte cómo fue ese proceso.


¿Por qué es tan común esta fractura en adultos mayores?

Las caídas son una de las principales causas de lesiones en personas mayores, y el hueso más afectado en estos casos suele ser el radio distal, justo en la muñeca. Con la edad, la densidad ósea disminuye, especialmente en pacientes con osteoporosis, lo que aumenta el riesgo de fracturas aún en caídas leves.

En María, la combinación de una caída hacia adelante y el reflejo natural de poner las manos para amortiguar el golpe fue suficiente para que el hueso cediera.


Etapa inicial: control del dolor e inmovilización

En la fase aguda, el objetivo principal fue estabilizar la fractura y aliviar el dolor. María recibió un yeso, que debía mantener durante aproximadamente seis semanas. Durante este tiempo:

  • Indicamos terapia analgésica para el manejo del dolor.

  • Trabajamos la movilidad de los dedos y el codo desde el primer día para evitar rigidez.

  • Le enseñamos técnicas para dormir mejor con el yeso y evitar posiciones dolorosas.

Es común sentirse limitada durante esta etapa, y María no fue la excepción. Lo más importante fue explicarle paso a paso lo que íbamos a trabajar y cómo cada acción apuntaba a recuperar su independencia.


Primeros movimientos: volver a usar la mano sin miedo

Una vez que se retiró el yeso, empezamos con movimientos pasivos suaves de la muñeca. Esta etapa es clave para evitar que la articulación se vuelva rígida. En la fase subaguda, introdujimos:

  • Movilización pasiva y activa asistida, siempre dentro de rangos indoloros.

  • Ejercicios isométricos de muñeca y antebrazo, para comenzar a reactivar la musculatura sin carga.

  • Movilidad funcional de los dedos, con movimientos específicos como hacer pinza o tocar cada dedo con el pulgar.

Los avances eran lentos, pero constantes. Cada grado de movilidad recuperado representaba una pequeña victoria para María, que empezaba a volver a usar su mano con mayor confianza.


Recuperar fuerza y precisión: fortalecimiento progresivo

En la tercera fase, ya con la fractura consolidada, pasamos al fortalecimiento funcional. El foco fue ayudar a María a recuperar la fuerza de agarre y la coordinación fina que necesitaba para tareas cotidianas, como abrir una botella o abotonarse una camisa.

Los ejercicios que usamos incluyeron:

  • Apretar pelotas de goma de distinta resistencia.

  • Ejercicios con bandas elásticas, para trabajar los músculos del antebrazo.

  • Entrenamiento con pinzas y pinzitas, para mejorar la precisión del agarre.

También sumamos ejercicios de estabilidad, como soporte sobre superficies suaves, que ayudan a restablecer la confianza en la muñeca.


Reintegración a las actividades diarias

La última etapa se enfocó en que María pudiera volver a sus actividades con seguridad. Reaprendimos juntas tareas tan simples como sostener un plato caliente, lavar los platos o usar el celular con una sola mano.

En esta fase de reintegro funcional, también hicimos hincapié en:

  • Estrategias de prevención de nuevas caídas: mejorar el equilibrio, adecuar el calzado y reorganizar espacios en el hogar.

  • Educación sobre osteoporosis: hablamos de alimentación, exposición al sol, vitamina D y actividad física.

  • Ejercicios de mantenimiento para la muñeca, que ella misma podía realizar en casa.

Después de 10 semanas, María había recuperado casi por completo la movilidad y había vuelto a su caminata diaria con una sonrisa.


Reflexiones: la importancia de la prevención y la constancia

Acompañar a una persona mayor en una recuperación post-fractura implica mucho más que ejercicios. Es un proceso de reconstrucción física y emocional, donde la paciencia, la empatía y el seguimiento profesional marcan la diferencia.

Las fracturas de muñeca en adultos mayores son una alerta. Pero también una oportunidad para detectar y tratar factores de riesgo como la osteoporosis, y para reforzar hábitos que promuevan el bienestar a largo plazo.


¿Tuviste una fractura o una caída reciente?

No esperes a que el dolor limite tu vida diaria. Con el tratamiento adecuado y una rehabilitación personalizada, podés recuperar movilidad, fuerza y confianza. Cada paso cuenta.

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Dejame tu consulta o sugerencia en los comentarios. Si pasaste por una fractura o una caída, contame tu experiencia. ¡Entre todos podemos aprender y acompañarnos mejor!


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Prof. Sebastián Pablo Galleano

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