
Rehabilitación de lumbalgia en adultos con sobrepeso: cómo recuperar bienestar
Hace unos meses llegó a mi consulta un paciente de 48 años con dolor lumbar recurrente, fatiga postural y sensación de rigidez, síntomas que se habían intensificado tras largas jornadas de trabajo de oficina. Su historial médico incluía IMC 34, diabetes tipo 2 y dislipidemia, factores que aumentaban el riesgo de complicaciones musculoesqueléticas. Tras la evaluación inicial y estudios complementarios, se confirmó un diagnóstico de lumbalgia mecánica asociada a sobrepeso y debilidad muscular.
Quiero compartir la experiencia de su rehabilitación, con el objetivo de ofrecer información útil a quienes sufren problemas lumbares similares.
Comprendiendo la lumbalgia en adultos con sobrepeso
El sobrepeso y la obesidad generan un aumento de la carga axial sobre la columna lumbar. Esta sobrecarga, sumada a la debilidad del core y a la vida sedentaria, provoca alteraciones posturales como hiperlordosis y disminuye la capacidad de absorción de impacto de la columna.
En este caso, la ecografía reveló inflamación en la fascia toracolumbar, lo que indicaba que tanto músculos como tejidos conectivos estaban comprometidos. Además, la postura prolongada frente al escritorio había afectado la marcha y la estabilidad general.
Fase aguda: alivio del dolor y reducción de carga
El primer paso en la rehabilitación fue disminuir el dolor y proteger la columna. Para ello, implementamos varias estrategias:
- Reducción de carga axial mediante apoyos temporales y posturas de descanso.
- Terapia acuática, que permitió realizar movimientos sin dolor gracias a la flotabilidad del agua.
- Educación postural inicial, enseñando cómo sentarse, levantarse y moverse sin sobrecargar la zona lumbar.
Durante esta etapa, el paciente aprendió a escuchar su cuerpo, diferenciando entre molestias normales y signos de sobrecarga.
Fase subaguda: movilidad y reeducación postural
Con el dolor controlado, iniciamos la fase subaguda, enfocada en recuperar movilidad y mejorar la postura. Algunas intervenciones incluyeron:
- Ejercicios de movilidad articular para columna, cadera y pelvis, esenciales para un movimiento eficiente y libre de dolor.
- Reeducación postural, corrigiendo hábitos adquiridos durante años de sedentarismo.
- Fortalecimiento leve de core, comenzando con contracciones isométricas para estabilizar la columna.
El objetivo era que el paciente comenzara a moverse con seguridad y a preparar los músculos para la carga progresiva de la siguiente fase.
Fase de fortalecimiento: core y estabilización lumbar
Una vez ganada movilidad y confianza, avanzamos al fortalecimiento funcional, clave para prevenir recurrencias de lumbalgia:
- Trabajo de core profundo, incluyendo transverso abdominal y multifidus, que actúan como “corsé natural” de la columna.
- Ejercicios de estabilidad lumbar, combinando movimientos dinámicos de bajo impacto.
- Entrenamiento progresivo, aumentando repeticiones y resistencia gradualmente, evitando sobrecarga.
Esta fase permitió al paciente recuperar resistencia y mejorar significativamente la tolerancia al esfuerzo en sus actividades diarias y laborales.
Fase de reintegro funcional: hábitos y actividad supervisada
La etapa final se centró en consolidar logros y prevenir nuevas lesiones:
- Plan de actividad física supervisada, combinando caminatas, ejercicios de fuerza ligera y movilidad articular.
- Estrategias ergonómicas en el trabajo, adaptando altura de escritorio, silla y disposición de pantalla.
- Control metabólico y hábitos saludables, incluyendo seguimiento de peso, glucemia y hábitos de movimiento diario.
Tras 16 semanas, el paciente mostró reducción del dolor lumbar, mayor estabilidad y capacidad de tolerancia a esfuerzos prolongados, cumpliendo los objetivos de rehabilitación.
Consejos prácticos para cuidar tu columna si trabajás sentado y tenés sobrepeso
- Realizar pausas activas cada 45-60 minutos para estirar columna, caderas y hombros.
- Incorporar ejercicios de core y estabilidad lumbar al menos 3 veces por semana.
- Mantener un control de peso y hábitos alimenticios saludables.
- Evitar cargas excesivas o movimientos bruscos que generen dolor.
- Consultar a un fisioterapeuta ante dolor recurrente o sensación de inestabilidad.
¿Tenés dolor lumbar o querés mejorar tu postura en el trabajo?
Dejá tu consulta en los comentarios o proponé un tema que quieras que desarrollemos. Cada experiencia nos ayuda a mejorar la calidad de vida y prevenir lesiones.
Prof. Sebastián Pablo Galleano
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